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miércoles, 14 de diciembre de 2011

Xi Hu Patrimonio Mundial de todos

Por Paloma Larena
La actividad turística en Hangzhou, la ciudad donde termina el Gran Canal Imperial tras casi 2.000 kilómetros de recorrido, se centra sobre el Lago del Oeste (Xi Hu). Considerado como uno de los más bellos del país, se trata de un lago natural cuyos jardines, puentes e islas invitan a pasear por sus orillas.

Su ambiente relajado nos retrotrae a épocas pasadas y si, para los occidentales resulta un remanso de paz, para los habitantes de la ciudad y los turistas chinos supone evocar poesías, tradiciones y  leyendas, obras clásicas de la literatura china compuestas a orillas del lago, paisajes y lugares comunes de su patrimonio cultural, histórico y artístico al que desde este blog se pretende rendir homenaje.

Además de ser fuente de inspiración para poetas y pintores este paisaje cultural también era de visita obligada para los diseñadores clásicos de jardines chinos. La UNESCO le ha declarado este mismo año 2011 como 
Patrimonio Mundial de la UNESCO

Ciudades del Gran Canal: Hangzhou

Por Paloma Larena

Un "paraiso en la tierra". Así es como consideran los chinos a  la milenaria ciudad de Hangzhou, una de las más antiguas en la ruta del Gran Canal. Capital de la provincia de Zhejiang, famosa por su hermoso paisaje, tampoco pasó desapercibida a los ojos del viajero veneciano Marco Polo, que le dedicó grandes elogios.

Hangzhou está situada a orillas del río Qiantang, en el extremo sur del Gran Canal y cuenta con una superficie de 429 kilómetros  cuadrados.  Hangzhou tiene 2.100 años, y durante más de 230 fue capital de los reinos Wu y Yue  (893-978), de las Cinco Dinastías (907-960), y de la dinastía Song del Sur (1127-1279), y figura en la lista de las seis grandes antiguas capitales de China, como Beijing, Xi'an, Luoyang, Kaifeng y Nanjing, entre otras. 

Hangzhou, un "paraiso terrenal"

Por Paloma Larena

A la ciudad de Hangzhou , capital de la provincial de Zhejiang, sus habitantes la conocen como el “paraíso terrenal”. De hecho, según ha podido comprobar Julia en su reciente viaje, está considerada como una de las ciudades chinas con mejor calidad de vida. 

Su famoso Lago del Oeste, que abarca una extensión de unos seis kilómetros cuadrados, contribuye a ello en buena parte debido a la beneficiosa influencia que juega sobre el clima de la zona. El Lago y el Gran Canal Imperial, que en épocas pasadas contribuyó al auge del comercio y al florecimiento económico de la ciudad. 

Pronto Hangzhou se convirtió en punto de partida para el transporte de arroz y pescado hacia las ciudades del norte de China, cuyas tierras resultaban menos aptas para los cultivos. Hangzhou también es la "tierra natal de la seda”. Hoy en día resulta una ciudad de referencia para los turistas, que encuentran aquí más de treinta puntos obligados de visita. 

lunes, 12 de diciembre de 2011

Población, tropas y mercancías


Por Paloma Larena

Los emperadores de las dinastías Ming (1368-1644)) y Qing (1644-1911) utilizaron el Gran Canal Imperial como principal vía de comunicación que vertebraba y daba cohesión a su Imperio. Los emperadores navegaban por él, en campañas de inspección, para comprobar el vertiginoso desarrollo de su territorio, en parte gracias a la intensa actividad que se desarrollaba a través de esta vía de comunicación.

Y es que los movimientos de población, mercancías y tropas dieron lugar a la aparición de numerosas ciudades, a lo largo del Canal. Las ciudades de Beijing, Tianjin, Jining, Xuzhou, Yangzhou, Suzhou y Hangzhou florecieron y alcanzaron mucho de su esplendor gracias a esta corriente de agua de casi 2.000 kilómetros de longitud que las hacía interdependientes unas de otras. El Canal unía Beijing con Hagzhou, en el sur, a 97 kilómetros de Shanghai.
  
El comercio de grano cerealista alcanzó su máximo exponente durante la dinastía Song del Sur, un hecho determinante para que Hangzhou llegara a tener más de un millón de habitantes, convirtiéndola en una de las más grandes de la época. Y durante los Tang, el Gran Canal hizo que la ciudad se convirtiera en uno de los tres puertos de la dinastía, junto con Guanzhou y Yangzhou. 


domingo, 11 de diciembre de 2011

El ferrocarril le robó protagonismo

Por Paloma Larena

El declive del Canal comenzó a finales del siglo XIX y principios del XX, con la llegada del ferrocarril como medio de transporte moderno, lo que le quitó protagonismo. Poco a poco los recursos para su mantenimiento se fueron retirando y, con el tiempo, las tareas de limpieza terminaron por ser abandonadas. Muchos tramos se fueron colmatando debido a las inundaciones periódicas y con los lodos procedentes de los ríos cuyas aguas desembocan en esta magna obra de ingeniería. Irreversiblemente, el Canal se fue sumiendo en el olvido como vía navegable. 

Actualmente el tráfico por el Canal se desarrolla fundamentalmente en el sur, como me cuenta Julia a su vuelta de Hangzhou, donde ha sido testigo de una intensa navegación comercial por el Canal. En los últimos años las autoridades chinas han recuperado más de 400 kilómetros, continuando a buen ritmo las obras de expansión, si bien la parte norte sigue estando poco utilizada.

Admirado en tiempos de Confucio


Por Paloma Larena

Ya Confucio se refería al Gran Canal Imperial, datando sus orígenes en el año 486 antes de nuestra era, cuando tan sólo era un pequeño tramo, en el norte del país, y aún le faltaban siglos para alcanzar  la extensión de casi 1.800 kilómetros con que ha llegado hasta nuestros días. 

Resulta impresionante saber que, a pesar del tiempo transcurrido, todavía hoy grandes barcazas de más de 1.000 toneladas navegan por este Canal artificial, como vía  fundamental para el comercio.

Mi colega Julia Carricajo ha podido comprobarlo durante una reciente e interesante estancia de trabajo en la ciudad de Hangzhou. Me cuenta que se quedó impresionada por el intenso  movimiento de grandes barcos de mercancías que surcan sus aguas...

martes, 22 de noviembre de 2011

China apuesta por redes eléctricas inteligentes

Por Paloma Larena

Según un informe realizado por expertos del sector de la energía y la consultora Accenture, las redes eléctricas inteligentes son una tecnología fundamental para el avance de la economía sostenible, ya que racionalizan la generación, el transporte y el posterior suministro energético a los consumidores. El año pasado, China invirtió 7.300 millones de dólares (5.700 millones de euros) en esta avanzada tecnología. EE.UU. le dedicó 4.500 millones (3.520 millones de euros).
Actualmente el 40% de la energía que se consume en el mundo es para crear electricidad, en muchas ocasiones mediante procesos industriales anticuados. El informe presentado en China asegura que, usando Tecnologías de la Información (TIC), se puede desarrollar un sistema eléctrico "inteligente", que permite conocer los hábitos de los usuarios y ajustar las tarifas y el servicio según la demanda que haya a cada hora del día. Actualmente hay 90 programas piloto de redes inteligentes en todo el mundo, en grandes ciudades como Tokio, Berlín, Glasgow  o Austin (EEUU).